La custodia conocida como (00000-00001) se destaca en el ámbito de la orfebrería española del siglo XIX, representando un ejemplo significativo de la riqueza artística y cultural de la época. Creada por el destacado orfebre Antonio Mariano García, esta pieza se encuentra en la región de Castilla-La Mancha, específicamente en la histórica ciudad de Toledo, un lugar famoso por su larga tradición en la orfebrería y artesanía del metal.
Con unas medidas de 121 x 34,5 x 34,5 centímetros, (00000-00001) se caracteriza por su técnica de repujado y cincelado, que revela la maestría del autor en el trabajo del metal. La custodia está elaborada principalmente en plata sobredorada, lo que le otorga un brillo especial, complementado por el uso de pedrería, que añade un toque de sofisticación y lujo a la pieza. Esta combinación de materiales y técnicas no solo refleja la habilidad de García, sino también la estética y los valores del periodo en que fue creada.
La custodia fue oficialmente registrada el 16 de agosto de 2001, y su declaración como bien de interés cultural se produjo el 15 de octubre de 2002. Este reconocimiento se enmarca dentro del esfuerzo por preservar y valorar el patrimonio cultural de la región, destacando la importancia de objetos como (00000-00001) en la identidad cultural de Castilla-La Mancha. El registro incluye información detallada sobre la custodia, su descripción y su situación jurídico-administrativa, garantizando su protección y conservación para las futuras generaciones.
La orfebrería en Toledo ha sido históricamente un reflejo de la diversidad cultural y la fusión de influencias que han pasado por la región. En este contexto, (00000-00001) no solo es un objeto artístico, sino también un testimonio de la rica herencia cultural que Castilla-La Mancha ha cultivado a lo largo de los siglos. La custodia se encuentra actualmente bajo la responsabilidad del organismo regional, que se encarga de velar por su conservación y promoción como parte del patrimonio cultural de España.
En resumen, (00000-00001) es más que una simple custodia; es una pieza clave que narra la historia de una época y un lugar, encapsulando el arte y la tradición de la orfebrería española en el siglo XIX. Su valor trasciende lo material, ya que representa un vínculo con el pasado y un símbolo de la identidad cultural que perdura en la memoria colectiva de la comunidad de Castilla-La Mancha.
