La Anunciación del Ángel a San Joaquín es una obra significativa que refleja la maestría del pintor Pere Espalargues, un artista destacado del siglo XV en la región de Cataluña, España. Esta pintura, realizada en técnica de temple sobre tabla, presenta unas medidas de 95 por 76 centímetros, lo que la convierte en un ejemplo representativo del retablo de su época. El cuadro es un testimonio del estilo artístico de su tiempo, donde la iconografía religiosa se encuentra con la técnica refinada.
El tema de la Anunciación del Ángel a San Joaquín es de gran relevancia dentro del contexto religioso, ya que representa el momento en que el ángel anuncia a San Joaquín, el padre de la Virgen María, el nacimiento de su hija. Esta escena, cargada de simbolismo, no solo celebra la llegada de la Virgen, sino que también enfatiza la importancia de la familia en la tradición cristiana. A través de la expresión y la composición, Espalargues logra transmitir la devoción y la esperanza que rodean este anuncio.
El registro de la obra en el Inventario de Bienes de Interés Cultural, bajo el código A-I-M - 17 - 0000579 - 00006, destaca su estatus como un bien cultural importante. La anotación preventiva de la obra indica que ha sido preservada con cuidado y atención por el organismo responsable en Aragón, donde se encuentra catalogada desde el 16 de octubre de 1998. Esta protección asegura que la Anunciación del Ángel a San Joaquín pueda ser apreciada por las generaciones futuras, manteniendo viva la herencia cultural de la región.
La obra de Espalargues no solo es un ejemplo del talento artístico de su época, sino que también sirve como una ventana al pasado, permitiendo a los espectadores entender mejor las creencias y valores de la sociedad medieval. La Anunciación del Ángel a San Joaquín no es solo un objeto de arte; es un relato visual que conecta lo espiritual con lo cotidiano, lo sagrado con lo familiar.
Este tipo de obras, y su conservación en el área de inventario general de la Comunidad Autónoma de Aragón, subraya la importancia de proteger y valorar el patrimonio artístico. La Anunciación del Ángel a San Joaquín, por tanto, se erige no solo como un testimonio del pasado, sino también como un recordatorio de la riqueza cultural que enriquece nuestro presente.
