La obra 20-XI-75 (?), del artista Manuel Rivera Hernández, se inscribe en el contexto del arte contemporáneo del siglo XX. Este cuadro, que mide 81 por 100 centímetros, está elaborado con una técnica que combina tela metálica sobre madera, un material que otorga a la pieza una singularidad visual y táctil. La elección de esta técnica puede interpretarse como un reflejo de la búsqueda de nuevos lenguajes estéticos y materiales que caracterizan a muchos artistas de la época.
El título de la obra, 20-XI-75 (?), evoca un momento específico que invita a la reflexión. Aunque no se detalla en la información disponible el significado preciso de esta fecha, su presentación entre interrogantes sugiere un sentido de ambigüedad y un llamado a explorar el trasfondo histórico y personal que pudo haber motivado al autor en la creación de la misma. En el ámbito cultural, la alusión a fechas significativas suele estar relacionada con eventos cruciales que han dejado huella en la memoria colectiva.
La obra se encuentra registrada bajo el código I-M - 01 - 0001811 - 00000, lo que la identifica en el inventario general de la Comunidad de Madrid. Este registro, que data del 18 de febrero de 1992, fue declarado oficialmente el 25 de mayo de 1992, confirmando su relevancia en el patrimonio cultural de la región. El organismo responsable de su gestión es la Comunidad de Madrid, que se encarga de velar por la conservación y promoción de los bienes de interés cultural.
En el contexto del arte español, el siglo XX fue un periodo de intensa transformación y experimentación, donde la figura de Manuel Rivera Hernández emerge como parte de una corriente artística que desafía las convenciones tradicionales. Su obra, 20-XI-75 (?), no solo se inscribe en este contexto, sino que también invita al espectador a una introspección sobre el significado y la interpretación del arte. La elección de una técnica menos convencional, como la tela metálica, podría interpretarse como una búsqueda de nuevos modos de expresión que reflejen las inquietudes y aspiraciones de la sociedad contemporánea.
El registro de bienes de interés cultural, donde figura la obra 20-XI-75 (?), es fundamental para entender su situación jurídico-administrativa, así como su valor artístico. La información que se proporciona sobre estos bienes no solo es de carácter informativo, sino que también subraya la importancia de proteger y promover el patrimonio cultural en todas sus formas. Así, la obra de Rivera Hernández no solo es un objeto de contemplación, sino también un testimonio de una época y de un pensamiento artístico que sigue resonando en la actualidad.
La obra 20-XI-75 (?), a través de su título y su técnica, ofrece una ventana a un diálogo más amplio sobre el arte, la memoria y la identidad. Es un recordatorio de que cada obra de arte es un fragmento de historia, un espejo de sus tiempos y, en última instancia, una invitación a explorar las complejidades de la experiencia humana.