El retablo conocido como (00000-00002) es una obra destacada del siglo XVIII que refleja la rica tradición artística de la Escuela española, particularmente de la región de Castilla. Con unas dimensiones de 516 x 492 x 57 centímetros, este retablo no solo es notable por su tamaño, sino también por la complejidad técnica de su ejecución. La obra fue elaborada utilizando técnicas de talla, policromía, estofado, pan de oro, óleo y lienzo, lo que revela el alto nivel de maestría de los artesanos de la época.
El (00000-00002) representa un ejemplo significativo del uso del retablo en la liturgia católica, donde se empleaba para embellecer los espacios de adoración y destacar la importancia de las imágenes religiosas. En este sentido, el retablo no solo cumple una función estética, sino que también tiene un profundo significado cultural y espiritual. La policromía y el estofado, junto con el pan de oro, dotan a la obra de una luminosidad que atrae la atención de los fieles y visitantes, subrayando la devoción que se tenía en la época hacia los elementos visuales en el culto religioso.
Este retablo forma parte del inventario general de bienes de interés cultural en la comunidad autónoma de Castilla y León, siendo registrado con el código A-I-M - 17 - 0000642 - 00000. La fecha de incoación de su registro, el 23 de febrero de 1998, marca un hito en la protección y conservación de esta obra, que es considerada un patrimonio cultural invaluable.
El organismo responsable de su gestión y conservación es el Gobierno de Castilla y León, que se encarga de velar por la integridad de este bien, asegurando su preservación para las futuras generaciones. La existencia de una anotación preventiva en el registro de bienes de interés cultural también indica la relevancia que se le concede a la obra, así como la necesidad de proteger su estado y asegurar su adecuada valoración en el contexto histórico y cultural de la región.
El (00000-00002) no solo es una muestra de la habilidad técnica y el arte religioso de su tiempo, sino que también ofrece una ventana al entendimiento de la historia cultural de Castilla y León durante el siglo XVIII. Su diseño y elaboración reflejan no solo la devoción religiosa, sino también el contexto social y cultural en el que fue creado. La relevancia de esta obra en el patrimonio artístico español es indiscutible, y su estudio y conservación son fundamentales para preservar la memoria histórica y cultural de la comunidad.